¡El principio de todo!

Si queremos hablar de la historia de este restaurante, principalmente, tenemos que centrarnos en sus dos fundadores, Charo y Antonio. Sin ellos, sencillamente, no existirían Ruta del Vino tal y como los conocemos hoy en día. 

Charo y Antonio siempre se han dedicado a la hostelería y al pescado.  Un mundo tan complicado como apasionante para el que lo lleva en el alma y el corazón como era el caso de ellos.

Pero fue en el año 2000 cuando, su inquietud empresarial, unida a la necesidad de ofrecer un servicio distinto a los clientes, les llevó a iniciar una nueva aventura empresarial.

Así nació Restaurante Ruta del Vino, al menos en el corazón de Charo y Antonio, porque, como todos los empresarios, tuvieron que luchar hasta hacerlo realidad.

Su trabajo y perseverancia, unido a una pasión por la hostelería les llevó a adquirir un pequeño restaurante a la entrada de Húetor Vega, junto a la Cruz de Piedra. ¿Casualidad? Puede ser, aunque detrás de las grandes decisiones empresariales nunca existe el azar. Charo y Antonio,  supieron ver las posibilidades que ofrecía este restaurante y decidieron, junto a su familia,  luchar por su sueño.

Como siempre ocurre en estos casos, con mucho sacrificio y esfuerzo Charo y Antonio lograron crear el restaurante Ruta del Vino. Pero, lo que es más importante, supieron transmitir su pasión por el mundo de la hostelería a sus cinco hijos: Oscar, Roman, Jose Antonio, Sergio y Pepe, que actualmente se encargan de mantener viva la ilusión junto a sus padres.

Podemos decir, que a lo largo de los años, la Familia Castro Lopez, se han ido adaptando a las nuevas tendencias, pero siempre, conservando  la misma calidad y el mismo trato cercano al cliente.

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